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Resumen
  • Esperamos que la continuidad de las políticas fiscal y monetaria bajo el nuevo gobierno del presidente Ollanta Humala apoyen una flexibilidad mayor de las políticas económicas y un crecimiento más fuerte.
  • Debido a ello, subimos nuestras calificaciones soberanas de largo plazo en moneda extranjera de Perú a ‘BBB’ de ‘BBB-’.
  • La perspectiva estable pondera el continuo éxito de Perú para atraer inversiones a los sectores de minería y gas frente a sus vulnerabilidades políticas y externas.


Acción de Calificación
Nueva York, 30 de agosto de 2011.- Standard & Poor's Ratings Services subió su calificación soberana de largo plazo en moneda extranjera de la República de Perú a ‘BBB’ de ‘BBB-’. Al mismo tiempo, confirmamos la calificación de corto plazo en moneda extranjera de ‘A-3’ y las calificaciones soberanas en moneda local de largo plazo de ‘BBB+’ y de corto plazo de ‘A-2’ del país. La perspectiva de las calificaciones de largo plazo es estable. Además, también subimos nuestra evaluación de riesgo de transferencia y convertibilidad (T&C) a ‘A-’ de ‘BBB+’.

Fundamento
El alza de la calificación soberana en moneda extranjera de Perú refleja nuestra expectativa de que la continuidad de las políticas fiscal y monetaria bajo el nuevo gobierno del presidente Ollanta Humala apoyará una flexibilidad de las políticas económicas y un crecimiento más sólido. En julio de 2011, el entonces presidente electo Humala indicó la continuidad de la política macroeconómica al mantener en su posición al respetado presidente del banco central, Julio Velarde, y al designar a otro respetado tecnócrata, Luis Miguel Castilla, para encabezar el ministerio de finanzas. Desde que asumió la presidencia el 28 de julio de 2011, el gobierno ha enfatizado su objetivo de promover la inclusión social y ha diseñado planes para incrementar el gasto social y en infraestructura así como para impulsar los salarios del sector público. Sin embargo, el gobierno también ha dado indicios de que implementará estas prioridades de manera gradual y dentro de los límites de un enfoque fiscal prudente, atando los gastos al incremento de los ingresos, provenientes en parte del sector minero. Por consiguiente, suponiendo que la moneda se mantiene relativamente firme, probablemente la deuda neta del gobierno general a PIB continuará descendiendo gradualmente durante los siguientes tres años. Aunque el aumento de los impuestos sobre la minería será una prioridad en las políticas, Humala ha declarado que mantener el sector razonablemente atractivo para los inversionistas es crítico para el crecimiento económico y la recaudación tributaria.

El compromiso del gobierno con la estabilidad económica y un entorno positivo para la inversión apoyan las calificaciones de Perú. Consideramos que estos factores podrían apuntalar un sólido crecimiento hasta 2013, incluso a pesar de la incertidumbre a nivel mundial. Las calificaciones siguen limitadas por las instituciones políticas todavía en evolución en el contexto de una importante fragmentación económica, social y étnica, así como por los elevados niveles de pobreza. La vulnerabilidad monetaria del país también limita las calificaciones. Perú tiene un nivel significativo (aunque a la baja) de dolarización financiera, con 45% de los depósitos bancario de residentes en dólares estadounidenses a junio de 2011.

La estructura económica en diversificación de Perú y los elevados niveles de inversión, incluyendo inversión extranjera directa (IED), apoyan un panorama de crecimiento robusto del país durante los próximos tres a cinco años. Aunque la posición de pasivos externos netos de Perú llegó a 86% de los ingresos de la cuenta corriente al cierre de 2010, casi 40% de los pasivos brutos es IED. Esperamos que la IED neta al interior de Perú continúe excediendo el déficit actual que se estima entre 2%-3% del PIB de 2011-2013.

Nuestra calificación soberana en moneda local se encuentra un nivel (notch) por arriba de la de moneda extranjera debido a que la flexibilidad monetaria aunada a un creciente mercado de deuda en moneda local, conceden, en nuestra opinión, una capacidad ligeramente mejor para cubrir la deuda denominada en nuevos soles en el mercado local. Nuestra evaluación de riesgo de transferencia y convertibilidad (T&C) refleja nuestra opinión de que es moderadamente menor la posibilidad de que el soberano restrinja el acceso a las divisas que necesitan los emisores no soberanos de Perú para el servicio de su deuda, en comparación con la posibilidad de que el soberano incumpla sobre sus obligaciones en moneda extranjera. Aunque el gobierno tiene ciertas restricciones cambiarias, no son en la cuenta de capitales y la economía está abierta al comercio.

Perspectiva
La perspectiva estable pondera el éxito en marcha de Perú para atraer inversiones en los sectores de gas y minería, frente a las vulnerabilidades políticas y externas del país. Podríamos volver a subir las calificaciones de Perú si se acelera el crecimiento económico fuera de los sectores relacionados con la energía y la minería, si disminuye la dolarización de manera importante, y si el desempeño fiscal no cede víctima de potenciales desavenencias políticas. Por el contrario, podríamos bajar las calificaciones de Perú si las presiones políticas derivadas de la amplia economía informal, la pobreza generalizada, y la importante desigualdad del ingreso, hacen al país susceptible al populismo. La capacidad del gobierno para ocuparse de las causas subyacentes del descontento de la población será clave, en nuestra opinión, para mantener el país en ruta hacia una mejor calidad crediticia.

Criterios y Análisis Relacionados
Sovereign Government Rating Methodology And Assumptions, 30 de junio de 2011.